Mental health is just as important as physical health to a child's well-being.

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Introducción al trauma infantil

Pese a que a veces todos los niños experimentan el estrés, la mayoría, sin embargo, se educa en familias bondadosas, cariñosas y no abusivas y nunca experimenta el trauma. Desgraciadamente, hay algunos niños que están expuestos a sucesos traumáticos que a menudo no son tratados y agobian al niño. Estudios nacionales realizados calculan que hasta el 71% de los niños están expuestos a sucesos potencialmente traumáticos antes de cumplir los 17 años de edad. En Connecticut, los proveedores de servicios y el Departamento de Niños y Familias (DCF) calculan que entre el 60 y 80% de todos los niños han experimentado al menos un suceso potencialmente traumático.

El trauma se refiere a un suceso o peligro agobiante y no anticipado que no puede ser mediado o procesado por el individuo. Los sucesos traumáticos son una amenaza directa al bien estar del individuo. Al afrontarse al trauma, un niño puede no tener la capacidad de lidiar con la experiencia. Las experiencias traumáticas frecuentemente conllevan a una reacción “lucha o huida” la cual es un método normal de reducir el peligro externo. Durante esta reacción, el niño siente un impulso abrumador de alejarse de la experiencia traumática o se siente paralizado e incapaz de escaparse. También puede ser una experiencia que resulte en la pérdida de control interno. Los sucesos traumáticos pueden resultar en emociones fuertes y agobiantes que son difíciles de contener. La persona se siente que ya no tiene control sobre sus reacciones. Algunos sucesos tienen el potencial de ser más traumáticos que otros, y cada persona tiene una reacción diferente ante el mismo suceso. Cuando un niño experimenta trauma puede afectar su diario vivir y su capacidad de llevarse con los demás. Reaccionando inmediatamente seguido a un suceso traumático es normal. El momento de preocuparse es cuando los síntomas inusuales que interfieren con la vida diaria del niño continúan y no parecen mejorar al pasar el tiempo.

Ejemplos de “sucesos potencialmente traumáticos” para los niños.

  • Abuso físico y malos tratos
  • Abuso sexual
  • Violencia en la familia, la escuela o la comunidad
  • La muerte de un ser querido, especialmente un padre o cuidador
  • La violencia doméstica
  • Violencia en la comunidad y víctima de un crimen
  • Un trauma médico
  • La separación de un padre o cuidador
  • Una pérdida traumática
  • Accidentes/ incendios
  • Desastres naturales
  • La guerra/ el terrorismo

Los niños expuestos a sucesos potencialmente traumáticos pueden desarrollar reacciones crónicas al estrés traumático, incluyendo trastorno por estrés pos-traumático (TEPT), depresión y otros problemas de la salud mental que a veces se diagnostican equivocadamente por otros trastornos

Estrés traumático en los niños

Los niños que padecen de estrés traumático han sido expuestos a uno o más sucesos traumáticos durante el transcurso de sus vidas y desarrollan reacciones que afectan su diario vivir incluso después de que el suceso traumático ya pasó. No todos los niños expuestos a un suceso traumático desarrollarán estrés traumático. Los niños son individuos y cada uno reacciona a las situaciones de forma única.

Algunas de las reacciones al estrés traumático incluyen: reacciones emocionales fuertes y continuas, síntomas de depresión, ansiedad, cambios conductuales, dificultades con la atención, problemas en la escuela, pesadillas, problemas del sueño y alimentación, y dolores corporales, entre otros. Los niños que padecen de estrés traumático a menudo tienen este tipo de síntomas cuando se le recuerda de alguna forma el suceso traumático. El estrés traumático puede resultar en que el niño/ adolescente lleve una imagen del suceso traumático en la mente que interrumpe sus pensamientos. Los niños pueden tener pesadillas o reacciones físicas fuertes ante los recuerdos del suceso traumático y puede que ocurran a lo largo de sus vidas. Más, los niños que han vivido un suceso traumático a veces eviten cualquier situación, persona o lugar que le recuerde del suceso. En algunos casos los niños pueden “bloquear” el suceso y reprimir los recuerdos inquietantes. Estos síntomas pueden ser muy preocupantes y conllevan a dificultades en la casa, la escuela y las relaciones con los demás. Vea la sección “Por dónde empezar”, para más información en cómo reconocer los síntomas del estrés traumático infantil.

También existen estresores secundarios que afectan al niño que fue expuesto a un suceso traumático:

  • Cambios en las circunstancias de la vivienda de la familia (recursos)
  • Cambios en los recursos comunitarios
  • Cambios en la escuela
  • Cambios en los compañeros/ pares
  • Cambios en el grupo familiar y función
  • Cambios en la disponibilidad y uso de los apoyos sociales
  • Los cuidadores obligados a asumir nuevas responsabilidades
  • Cuidados médicos/ quirúrgicos, rehabilitación
  • Procesos legales

El estrés traumático no tratado puede afectar el desarrollo de un niño y su habilidad de funcionar en casa o la escuela. Existen consecuencias graves ante el estrés traumático no tratado en los niños, incluyendo posibles cambios en el desarrollo biológico, neurológico y social. El estrés traumático infantil puede asociarse con conductas arriesgadas tales como conductas de alto riesgo VIH, la promiscuidad, y el abuso de drogas y alcohol. Estudios recientes han conectado experiencias de trauma tempranas con una mayor prevalencia de problemas de la salud (enfermedad cardiaca, diabetes, cáncer, derrame cerebral y suicidio). Se puede argumentar que el estrés traumático es la principal causa de enfermedades de la salud mental prevenible.

En algunos casos, los síntomas del estrés traumático pueden o no satisfacer el criterio para un diagnóstico de Trastorno por estrés postraumático (TEPT). Los niños pueden exhibir los síntomas del TEPT de forma diferente que los adultos. Estos síntomas de TEPT en los niños varían dependiendo de la edad y desarrollo del niño. No todos los niños que exhiben síntomas de estrés traumático serán diagnosticados con TEPT.

Lo bueno es que el estrés traumático infantil se puede tratar y existen tratamientos altamente eficaces disponibles para ayudar a los niños. En Connecticut y en todo el país existe una amplia gama de mejores prácticas que han demostrado reducir de forma considerable los síntomas del estrés traumático y restaurar un funcionamiento sano. Vea la sección “Tratamientos eficaces para el estrés traumático infantil”. “What Are Effective Treatments for Child Traumatic Stress.”

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